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Opinion

De la depresión a la tranquilidad.

  Mucho se habla de la depresión últimamente. Algunos, han popularizado esta palabra para usarla casi como un signo de puntuación. Que depresión madrugar, que depresión la lluvia (pero también el calor), que depresión no tener novio/a, no tener nada que hacer y otras expresiones más. Sin embargo, poca profundidad se le da a esta palabra en algunas ocasiones. Empiezo contándoles que no soy experta en el tema. Y siempre les sugiero consultar a un experto que podrá estudiar su caso en detalle y darles mucha luz sobre su proceso. También les cuento que soy casada con un hombre amoroso, tengo 29 años, una vida tranquila y cómoda, excelente relación con mis padres, una familia pendiente y dedicada, dos perros que me llenan de amor, gozo de buena salud, tengo buenos amigos, un trabajo como profesora en dos universidades (que me llena de luz), una empresa de mercadeo (que amo generalmente excepto en los temas contables y de impuestos), y tengo la posibilidad de disfrutar ciertos espacios en el mundo de la moda. Todo este contexto fue uno de los primeros problemas. Si mi vida era tan “perfecta”, ¿Qué derecho tenia a deprimirme? En un proceso de auto-análisis, lagrimas, falta de energía y poca tolerancia a la situación, tuve que aceptarme a mí misma que las cosas no estaban tan bien. [caption id="attachment_1631" align="aligncenter" width="2012"]de la depresión a la tranquilidad Anna Peñafort Foto: Andrés Anfassa[/caption]

Gracias a Dios, en medio de la incertidumbre y la falta de respuestas generales, tenía tres cosas claras:

  1. No había perdido el amor por la vida. Entendí que esto era una gran bendición porque es uno de los síntomas más fuertes y peligrosos de la depresión. Sabía que las cosas tenían que cambiar, pero no había dejado de querer vivir. Amo la vida y sus pequeños detalles.
  2. Sabía que iba a renacer. Sin la certeza de saber en cuanto tiempo, sabía que en algún momento iba a renacer entre las cenizas. Con fuerza. Pensaba que ese tiempo era diciembre, y diciembre pasó. Pensé que era enero con el año nuevo, y este mes también pasó. En febrero pensé que no importaba el mes: iba a pasar.
  3. Siempre sentí a Dios conmigo. No porque las cosas fueran mágicas y perfectas, sino porque lo sentía con su mano en mi hombro. Sabía que no me iba a dar todas las respuestas ni que iba a hacer mi camino fácil. Pero ahí estaba conmigo. Incluso a veces le decía que, hacia los chistes más irónicos del mundo, cuando pedía una cosa y me daba una situación contraria a la que pensaba. Pero aprendía exactamente lo que pedí, así estuviera llorando.
Así fue como yo, que siempre he sabido que hacer, no tenía ni idea que hacer. Las señales de alerta no siempre son claras. En mi caso estaban los excesos con la comida. Una clara señal de auto sabotaje y una forma de lastimarme. ¡Y la auto exigencia! ¡Dios! Aun no entiendo cómo ni por qué era tan dura conmigo misma. Y empezaron a pasar unos días en que no quería pararme de mi cama, no tenía energía para hacer nada, las cosas que más me gustaban me costaban muchísimo trabajo. Hacía lo que me tocaba y cumplía con mi trabajo. Pero lloraba sin razón y de manera constante, y no veía el propósito de hacer muchas cosas. Y empezaron más excesos, incluso los de carácter, de discusiones con amigos, de alejarme de personas importantes, de cambiar. Yo no era la misma persona. Duele un poco pensar en que la palabra “incondicionalidad” no es tan fuerte en algunas relaciones. La incondicionalidad era haber preguntado si algo me pasaba, si algo no estaba bien. Más allá del ego y del orgullo ver que ese cambio de estado de ánimo, tal vez era una señal que necesitaba a alguien. Y de los numerosos amigos, quedaron algunos. [caption id="attachment_1630" align="aligncenter" width="2012"]de la depresión a la tranquilidad Anna Peñafort Foto: Andrés Anfassa[/caption] Decidí que tenía que hacer algo. Tomar una decisión. No sabía cuál, pero algo tenía que pasar. Y en ese momento en que era enero, y empezaba febrero, y las cosas no cambiaban, algo me decía que las cosas con la salud de mi papá no estaban bien. Y así fue. Empezamos un proceso médico de exámenes, consultas y demás, continuando una cirugía que se complicaría y terminaría en cuidados intensivos y un mes en el hospital. Y todo se detuvo. Empezaron las palabras de los médicos: 24 horas críticas, 48 horas críticas, no sabemos qué va a pasar, esperemos lo mejor. Gracias a Dios, tuvimos el mejor equipo médico. A pesar de eso, mi día se redujo a horas, y me era imposible pensar en un tiempo más allá de hoy o mañana. La gente me hablaba de 15 días y me parecía que estuvieran hablando de décadas. Todo mi amor con mi papá y, sin embargo, todo fuera de mis manos. No había absolutamente nada que pudiera hacer. Mi única opción era confiar, y concentrarme en las tareas que traían los días. Eso sí, los dos momentos en que podía verlo eran el motivo para despertarme y funcionar. No les puedo describir lo que era poder poner mi mano en su frente y sentir que estaba tibio o poner la mano en su corazón y sentirlo palpitar. Mi día giraba alrededor de ese momento. Hubo momentos milagrosos y otros profundamente dolorosos. Mi familia siempre incondicional, fuerte, unida y acompañándonos. Mi hermana encargada de unas tareas y yo de otras, mi mamá conteniéndonos a las dos y pendientes de nuestro bienestar. Mi esposo comprensivo, amoroso, prudente. Mis tíos y primos todos en su dolor, pero con nosotras. Y de los amigos que habían quedado antes, quedaron muchos menos. ¡Pero qué calidad de amigos los que quedaron! Cada uno hace por 20. Pero la vida sigue y tuve que volver a trabajar mientras iba de un lado a otro para alcanzar a llegar a la hora de la visita. Mis estudiantes este semestre, fueron escogidos por Dios. Cada uno desde su prudencia, sus mensajes, su comprensión, su silencio, su amabilidad, su espontaneidad, su forma de decir las cosas más locas del mundo y hacerme reír. Ir a clase es mi terapia.  Ojalá tenga la bendición de ser profesora toda la vida. De manera irónica, en ese momento de profunda debilidad, estaba más fuerte que nunca. Creo que estaba lista para cualquier noticia, en cualquier aspecto de mi vida y sabía que lo podría superar con el tiempo. Mi papá me dice que siente que me recargó con muchas cosas. Sin embargo, pude ver con mis ojos las múltiples bendiciones y la mano de Dios más firme que nunca. Poco a poco los días siguieron pasando, y este proceso se volvió la mejor excusa para recuperarme y volver a empezar. Quise volver a escribir, a hablar con algunos clientes de la empresa, hacer ejercicio, a poner las cosas en orden. La vida misma hizo que pusiera cosas en perspectiva y temas que eran súper importantes, dejaron de serlo. Y me empecé a sentir más humana que nunca, con toda la imperfección y mortalidad que puede haber en esa palabra. En uno de esos días de crisis, hablé con mi mamá y con mi esposo. Les dije que necesitaba que ellos tomaran cartas en el asunto y me ayudaran a salir de la depresión. Lloré, grité y dije como me sentía. Pedí ayuda. Mi mayor frustración era sentirme enferma pero no verme enferma. Pensaba que la gente no iba a tomar las cosas en serio porque la depresión es algo que está “en la mente” o “es decisión de uno”. Pensaba cuan fácil podría ser si la depresión se manifestara en un brazo, o en un resultado de examen para que la gente entendiera. Fui al médico a revisar que las cosas estuvieran bien, y empecé a hacer pequeños ajustes. Volví a hacer deporte y a tenerme paciencia si los cambios no eran radicales o del cielo a la tierra. Mi familia reaccionó y me escuchó. Cada uno empezó a cambiar cosas que les pedí en un momento en que tenía que pensar en mí. Acepté que algunos de mis amigos se fueron (probablemente por mi culpa). Me sentí con los pies en la tierra y empezando a valorar cosas que realmente son importantes. Entendí un poco más la palabra incondicionalidad y espero poder actuar acorde en la vida de las personas a mi alrededor. Un día llegué a la clínica, y mi papá estaba sentado. Ese recuerdo lo tengo como en cámara lenta. Me miró y me dijo: amor de mi corazón. Creo que es uno de los recuerdos más lindos y especiales que tengo. Y fue un paso gigante al camino hacia la tranquilidad. Y si, los días están contados para cada uno de nosotros. Por eso, a pesar que lo que viene no es ni un poco sencillo, trabajaré para ser una mejor versión de mí misma, y para disfrutarla completamente.

Si quieres conocer un poco más de mi historia, puedes leer este artículo.

[caption id="attachment_1632" align="aligncenter" width="1134"]de la depresión a la tranquilidad Anna Peñafort Foto: Andrés Anfassa - Backstage :)[/caption]

Creo que hubo momentos clave en el tema:

  1. Aceptar que las cosas no son perfectas ni están en nuestro control siempre. Esto incluye darse un break si uno está bajito de ánimo, no tiene energía, o no quiere estar en algunas situaciones. (Si esto es permanente, hay que buscar ayuda).
  2. Tengámonos paciencia. Nada más deprimente que esas metas inalcanzables y tristes que no vamos a alcanzar y que nos van a hacer sentir el fracaso. ¿Empezar a hacer ejercicio 6 días a la semana y no pecar nunca? Maybe not. Las metas deben ser exigentes, pero realistas. Llenarnos de cosas no alcanzadas es igual a empezar un proceso de sentimientos encontrados. Aprendamos y disfrutemos el camino. Si nos equivocamos, pues a sacudirse y a volver a empezar.
  3. Nuestro estado de ánimo, nuestros pensamientos, nuestras debilidades, no pueden ser motivo de vergüenza ni algo que debemos ocultar. ¡OBVIO! Hay que escoger a quien hablarle y en eso debemos ser más inteligentes que nunca. Pero sentirnos tristes un día, dos o tres, un mes o dos, es algo que no debe darnos pena. Es mejor asumirlo, que fingir una felicidad absurda (que realmente nadie se cree).
  4. Debemos pedir ayuda. Y no hablo cuando el tema sea extremo. Hablo de pedir ayuda oportuna. Recuerdo cuando me dijeron que tenía hipotiroidismo. Uno de los síntomas es que me sentía completamente agotada, siempre. Cualquiera me hubiera dicho alguna cosa extraña. Mi mamá me aconsejó empezar con el tema médico primero. No se imaginan lo que una hormona más (mis términos médicos) o algún químico natural extra en nuestros cuerpos puede afectar positiva o negativamente nuestro estado de ánimo. Y ni hablar del tema psicológico o psiquiátrico. Usted no va a esa consulta porque esté “loco”. Si necesita ayuda, vaya donde gente capacitada para ayudarlo. Cuando una empresa está en problemas, busca asesores, capacitaciones, y hace mil procesos. Y, ¿usted cree que está malo buscar a alguien que lo oriente? No way! Sin miedo, sin dudas, hágalo. Sea médico, espiritual, o lo que crea que le va a ayudar.
  5. Tome decisiones. De pronto no todas de una. Probablemente no tome las decisiones más trascendentales en el momento. Pero decisiones que lo hagan feliz. ¿Siempre quiso aprender a cocinar, bailar, o un idioma? Arriésguese. ¿Por qué no? En mi caso empecé a hacer ejercicio para disfrutarlo, y a levantarme todos los días a la misma hora. Me dí un día a la semana para consentirme y empecé a tomar más agua. ¿Milagroso? Para nada. Pero si me dio un poco de ilusión hacer cosas para mí.
  De cualquier manera, la vida es increíble e irónicamente hermosa. Perfecta. Diseñada para usted. Diseñada para mí. Custom made. Aprender a disfrutar de lo amargo, lo dulce, lo acido, lo salado, es fundamental. A veces se necesita un break, una crisis, algo distinto, que revuelque el mundo y nos haga ser nuestra versión 2.0. Y así estoy yo: construyéndome.   Gracias por leerme y por comentar. Realmente, gracias. Love, Anna.  abc
Opinion

Mi historia

¿Mi historia? Inició en el momento en donde menos creía en mí. El mundo de la moda para mi era para personas súper glamurosas, bellas, con dinero, talentosas, capaces de estudiar en las mejores universidades del mundo. Siempre me encantó: dibujaba vestidos en las clases mientras los profesores hablaban, esperaba que llegara un nuevo mes para poder comprar una o dos revistas y sumergirme a leer sobre esta realidad alterna. Nací en una familia de clase media, con comodidades, pero donde el lujo se enfocaba en tener una buena educación, tener acceso a un buen sistema de salud, y poder viajar. La prioridad no eran las marcas de ropa, cambiar de carro o comprar el último televisor. Mi hermana y yo estudiamos en uno de los mejores colegios bilingües de la ciudad, fuimos a la universidad y terminamos nuestras maestrías. Siempre nos decían que si a cuanto curso, emprendimiento o iniciativa teníamos. En cuanto a ropa, juguetes, tecnología, el acceso era más restringido. No por nada estuve en cursos de Hapkido, Taekwondo, plastilina, francés, italiano, japonés, equitación, piano, Ballet, danza árabe, samba, danza contemporánea, liderazgo y clases de Pole Dance. [caption id="attachment_1087" align="aligncenter" width="800"]Anna Peñafort About me Con mi hermana y mi mamá.[/caption] Recuerdo empezar en el mundo del emprendimiento en 1° de primaria vendiendo calcomanías a $50 pesos. Todo esto en medio de un par de crisis económicas fuertes en mi familia, en donde aprendí todo lo que soy de mis papás. Mi hermana y yo vendíamos brownies y galletas y trabajamos en verano para pagar nuestros útiles y uniformes, cuando tenía 7 años. Todo con la conciencia de ayudar a nuestros papás, sin ninguna obligación por parte de ellos. Sin embargo, nunca me dijeron que no a algo nuevo que quisiera aprender. En el colegio también tuve la oportunidad de escribir cuentos y poemas, dos categorías en las que fui publicada y premiada en inglés y español, por mi amor a la escritura y la pasión que sentía al hacerlo. Terminando mi colegio, becada en dos universidades de la ciudad, mi mamá me puso dos condiciones para escoger mi carrera: 1. Tenía que ser profesional (teniendo en cuenta además las becas) y 2. Debía ser en la ciudad donde estábamos, teniendo en cuenta el factor económico y una decisión sobre nuestra crianza. Con esas condiciones, decidí estudiar Mercadeo y Negocios Internacionales en la Universidad Autónoma de Occidente en Cali, lugar en el que me gané varias veces el premio a la excelencia académica por el amor que le tenía a mi carrera. Trabajé desde segundo semestre y nunca he parado desde entonces. Me prometí a mí misma que iba a ser una dura en negocios, y después me movería al mundo de la moda a cumplir mi sueño. En el 2009, impulsada por mi mamá, pude disfrutar una experiencia internacional cuando estudié en Milán, Styling y Diseño de Accesorios de Lujo. Conocí y entendí la industria de la moda y me di cuenta que no solo podía ser diseñadora, si no que había un mundo de posibilidades. Tuve profesores maravillosos y aprendí de ellos todo lo que pude. [caption id="attachment_1083" align="aligncenter" width="805"]Anna Peñafort About me Mi primera editorial. Milán.[/caption]   Cuando volví a Colombia, terminé mi carrera y empecé dos profesiones maravillosas: Mercadeo y la docencia. Fui Directora de mercadeo de diferentes empresas en software, educación, turismo y fui profesora de niños, adolescentes y adultos. [caption id="attachment_1078" align="aligncenter" width="801"]Anna Peñafort About me Con mis estudiantes del Anglo Americano.[/caption] [caption id="attachment_1079" align="aligncenter" width="800"]Anna Peñafort About me Mi boda en 2012[/caption] [caption id="attachment_1080" align="aligncenter" width="801"]Anna Peñafort About me En el amazonas - 2013[/caption] Empecé a trabajar como docente en la Universidad Autónoma y continué en mercadeo. En el 2013 empecé mi MBA en Icesi el cual terminé en el 2015, y en el que conocí gente maravillosa que abrió mis ojos al mundo empresarial. Tuve además la oportunidad de estudiar liderazgo en Carolina del sur (2005) y Mercadeo de los Servicios en la Universidad de Chile (2014) [caption id="attachment_1089" align="aligncenter" width="800"]Anna Peñafort About me Mi grado del MBA: mi esposo, hermana, mamá y mi papá.[/caption] [caption id="attachment_1094" align="aligncenter" width="800"]11865354_10156046314315096_7836865332029953792_o Algunos de mis amigos del MBA[/caption] [caption id="attachment_1086" align="aligncenter" width="800"]Anna Peñafort About me Universidad de Chile[/caption] [caption id="attachment_1085" align="aligncenter" width="799"]Anna Peñafort About me Valle Nevado, Chile. 2014[/caption] En el 2014 empecé mi agencia de mercadeo (The Box Marketing) la cual ha tenido clientes como Nutresa, Bavaria y Cámara de Comercio de Cali, aunque su enfoque son las empresas pequeñas y medianas de diferentes industrias incluyendo El sector de moda. Sabía que, además, quería hacer trabajo social y devolverle algo a la sociedad. Por eso fui coordinadora de voluntariado en un Techo para Mi País, trabajé con diferentes comunidades desde pequeña y mi empresa nació con enfocada en tener un propósito social el cual es trabajar por el bilingüismo de la región siendo parte de la Mesa de Bilingüismo y su programa GO Cali. [caption id="attachment_1081" align="aligncenter" width="824"]Anna Peñafort About me Trabajando en The Box Marketing.[/caption]   Hasta que un día, llegó una maravillosa oportunidad para trabajar en el Caliexposhow con el diseñador internacional Max Azria. Aunque no pude conocerlo, estuve en el backstage de este evento haciendo cada una de las cosas: vestuarista, logística, PR, todera, organizando los gift bags de la primera fila, conociendo y ayudando a las bloggers de moda (¡Wow! ¡Eran divinas!), corriendo de un lado a otro, pegando zapatos, ayudando a planchar ropa, aportando en pasarela. El último día, mientras todos estaban cansados y rogando porque el evento terminara, yo lloraba pensando que no iba a volver a estar en esta industria. [caption id="attachment_1090" align="aligncenter" width="801"]12122941_10156179073975578_2472979569581603640_n Con mi gran amiga y partner in crime: Kahren Rondon[/caption] Al otro día, recordé la promesa que me hice de volver al mundo de la moda. Desde entonces, cada día de mi vida, he investigado, trabajado, leído, estudiado, contactado, ido y venido para lograrlo. No sé si a ustedes les ha pasado que quieren algo desde el fondo de su ser, por más de 10 años, y saben que harán todo lo posible, dentro de sus límites éticos, para lograrlo. Para mí la moda está en mi cabeza, mi corazón, mi alma y mi estómago, y es mi plan de vida.   [caption id="attachment_1097" align="aligncenter" width="799"]14589596_10154552935228210_4315099930375886020_o My fantastic 4: Gianni Michielin, Kahren Rondon, Alina Van Eickelen.[/caption] Después de hacer un ejercicio planeado y pensado de marca personal, y de conocer amigas que sé estarán para toda la vida, estaba ahí un año después: en primera fila del desfile de Silvia Tcherassi, con amigas del alma que conocí en este mundo.   [caption id="attachment_1096" align="aligncenter" width="800"]14500338_10157555359705578_2825516265813957906_o Durante el Cali Exposhow 2016.[/caption] Por eso decidí compartir con ustedes un poco de mí, de mi historia y de mi experiencia, sabiendo siempre que hay gente más glamurosa, con más trayectoria y con más experiencia, pero que cada cosa que hago la hago desde mi alma y mi ser. Love, Anna  abc
Experiencia, LA Iniciativa, Opinion

¿Por qué vale la pena seguir haciéndolo bien por Cali?

  Por Cali lo hago bien He tenido la fortuna de conocer ciudades fantásticas en el mundo, de esas que te quitan el aliento un par de veces. Sin duda, poder visitar otros lugares hace parte del sueño de muchos, pero algunos concluirían conmigo, que no hay nada mejor que volver a casa. Y esa casa para mi es Cali. Si. Tenemos 1001 cosas por mejorar internamente, somos mejores y peores que Bogotá o Medellín en algunos aspectos, y podríamos estar a la vanguardia en muchos sectores. Pero es innegable que Cali está cambiando, y los caleños estamos haciendo las cosas bien. Atrás quedaron comentarios de que los Caleños somos perezosos, impuntuales, poco trabajadores y enfocados en la rumba. No señores. Somos muchos los que nos levantamos cada día a trabajar emprendimientos propios o en importantes empresas, llegando a tiempo a nuestro trabajo, luchando fuerte por sacar proyectos adelante.

Cada vez son más los caleños destacados en múltiples industrias, que resaltan no solo en nuestra ciudad si no en cualquier ciudad del mundo a la que decidan ir.

Si no me cree, mire a su alrededor. Estoy segura que encontrará gente esplendida que está haciendo las cosas bien por Cali. Y es que nuestro futuro depende de las acciones que hagamos hoy. Por eso nace la campaña #PorCaliLoHagoBien. Un espacio donde se muestra la cara positiva de la ciudad, gente que hace las cosas bien desde proyectos macro hasta pequeñas acciones diarias. Y así, el tema se viraliza y la buena energía se contagia. Todos los días he leído el caso de las personas que se han vinculado a la campaña. Personas que luchan por sus sueños y que generalmente no tienen su vida fácil, pero creyeron y apostaron por ser positivos y diferentes. Talentos que han marcado huella en la historia del país o que decidieron enfocar su vida al trabajo social y las buenas obras. No sé a ustedes, pero a mí me llena el corazón saber que somos más los que amamos y construimos esta ciudad.   Pero las cosas no se pueden quedar en campaña. Hay temas delicados por los que muchos luchamos y de los que no nos hemos podido liberar. La inseguridad, el negativismo, la continua crítica destructiva y pocas acciones de muchos, el desempleo, la pobreza, el maltrato animal, la indiferencia. Pero Caleños: contagiémonos de ganas de hacer las cosas bien. Nos merecemos una ciudad avanzada, con gente pujante, talentosa y trabajadora; con esa característica alegría que nos representa y con la que podemos bailar salsa tan bien. Aquí, no podemos seguirle dando toda la responsabilidad a la alcaldía ni al gobierno. Somos nosotros quienes hemos escogido a nuestros representantes y somos nosotros los que hacemos acciones varias cada día. Somos nosotros entonces los que podemos dar el ejemplo de lo que esperaríamos de un ciudadano caleño y del comportamiento que esperamos de los demás. Con cada acción, cada esfuerzo, cada vez que salimos de nuestra zona de confort haciendo algo por los demás, estamos dejando huellas. Por Cali lo hago bien Esta es la ciudad en la que quiero vivir y mi compromiso es por la ciudad que me abre las puertas cada día.

Y tú, ¿qué estás haciendo bien por Cali?

Love, Anna Artículo escrito para el Diario El País en la campaña #PorCaliLoHagoBien  abc
Opinion

Por qué mi vida es más lujosa de lo que parece.

En un mundo infestado de fotos y vídeos en redes sociales que recrean vidas magníficas y perfectas, es difícil tener un polo a tierra sensato y real. En la actualidad, hay muchos bloggers especializados en temas de lujo, con fotos fantásticas en yates, destinos exóticos, aviones privados o fiestas exclusivas. En mi caso, siempre he dicho que no soy una blogger de este tipo, si no alguien que quiere mostrar su realidad como es: presupuestos a veces más limitados que amplios, luchas por mantener la figura que quiero, días donde me veo mejor o peor. vida lujosa moda y estilo de vida Sin embargo, detallando mi vida me he dado cuenta que mi realidad está llena de lujos, los cuales me hacen ser parte de un pequeño porcentaje de la sociedad.
  1. Puedo escoger mi comida.

Recuerdo quejarme de esto cuando era niña. Algo que me gustaba más que otra cosa, cosas que no quería comer. Ahora veo en cada alimento una bendición. ¡Poder escoger que comer es privilegio de pocos en el mundo! Además de cumplir antojos como un helado, algo de comida rápida, salir a un restaurante. Nunca crean que no es así. Esto es un lujo.
  1. Tengo un lugar cómodo, seco y seguro para dormir y un techo.

¡Mi apartamento me encanta! No es el más grande, pero es mi hogar. Puedo llegar a él cuándo quiera, recostarme en mi cama, escoger mis almohadas, decidir que cojín va en donde y sobre todo, puedo sentirme segura. Es un hogar tranquilo, seguro y feliz.
  1. Puedo transportarme.

Para los que me conocen de cerca, sabrán que tengo el carro de mi abuelo. Literal. Un maravilloso modelo 84 sin aire acondicionado pero ideal para llevarme a todas mis citas y nunca llegar tarde. Seguro, fiel, mecánicamente perfecto. Tener una opción para transportarse es algo maravilloso. INCLUIDO EL MIO, TRANSMILENIO O CUALQUIER TRANSPORTE PÚBLICO. Si ustedes no les toca caminar 4 horas para llegar a estudiar, son privilegiados. Eso no quiere decir que no haya mucho que mejorar, pero podría ser mucho MUCHO peor.  
  1. Un trabajo donde llegar.

Afortunadamente amo mis trabajos. He construido tres carreras que adoro profundamente: mercadeo, academia y moda. Y no. Mi misión no es volverme multimillonaria si no disfrutar lo que hago. El trabajo es salud y es lo que me ha permitido mantenerme cuerda y feliz (a parte de mi familia, claro está).  
  1. Condiciones de salud óptimas.

Y no me refiero a no enfermarme. Me refiero a poder ir a un médico que me ayude y me diga que hacer. Poder vivir en un lugar con condiciones de salubridad óptimas, tener un medio ambiente en el que no tengo que estar con máscaras de oxígeno, poder tener acceso a medicinas y a remedios naturales (como la panela que es mágica), hasta ir a la EPS es para muchos un sueño que no podrán cumplir.
  1. Puedo escoger mi ropa y zapatos.

Solo tener algo con que cubrirme. Más allá del maravilloso mundo de la moda, seleccionar la ropa es un lujo. En un recorrido normal de sur a norte podrás ver mínimo a 10 personas que darían todo por poder tener la mitad de lo que tenemos.
  1. Disfruto del agua: abrir un grifo y tener agua es increíble.

Bañarme, cepillarme los dientes, cocinar o simplemente poderla tomar. Más aun escogiendo la temperatura para refrescarme o tomar un baño caliente. Ojalá fuéramos más conscientes de lo mucho que debemos cuidarla.   Esto por nombrar algunos. La educación, los viajes, los libros, la tecnología, los planes de entretenimiento son cosas extraordinarias. Pero no debemos olvidarnos que somos privilegiados y representamos un porcentaje mínimo de la población. Está bien querer progresar y si el objetivo es tener más, es válido. Pero no dejemos de agradecer por estos LUJOS que rodean nuestras vidas, y sin los cuales no tendríamos idea de cómo vivir. (Y si de pronto puedes devolverle un poco a los que necesitan, será ideal).

Agradece por lo mucho que tienes.

  Love, Anna  abc
Opinion

5 paradigmas en la vida de las mujeres.

paradigmas en la vida de la mujer Las mujeres, realmente, pueden lograr todo lo que se proponen. Este no es un artículo de porqué las mujeres son mejores que los hombres. Para nada. He tenido la fortuna de tener hombres maravillosos en mi vida: mi padre, mi esposo, mis primos y tíos, mis abuelos y mis amigos. Todos, son responsables y protagonistas en mi vida y han forjado mi carácter y mi camino. Este es un artículo de los paradigmas que nos ponemos entre las mujeres. Exacto. No han sido únicamente los hombres los que han iniciado estos paradigmas.
  • Es mejor trabajar con hombres que con mujeres.
Pues no. No es mejor trabajar ni con hombres ni con mujeres. Es mejor trabajar con GENTE responsable y talentosa. Las mujeres somos las que más repetimos esta frase sin darnos cuenta el daño que nos hacemos. ¿O sea que es mejor que escojan a un hombre que a mí? No tiene sentido que nos predispongamos con frases como esta. Les apuesto que podrían nombrarme 5 mujeres talentosas que conocen. ¿No les gustaría aprender de ellas? En el mundo de la moda, veo diseñadoras impecables y cercanas a las personas,  blogguers que trabajan en equipo con otras mujeres, empresarias que dan empleo y veo mujeres con una tenacidad increíble que sacan sus carreras y familias adelante.  
  • Debes enfocarte en la carrera que te dará dinero.
Siempre nos han dicho todo sobre las carreras tradicionales pero nunca nos dicen que puedes hacer una carrera desde tu pasión. Si lo tuyo es escribir, leer, ser deportista, crear o asesorar empresas, desarrollar nuevos productos, cocinar, ser cantante o lo que se te ocurra, has un plan para volver estos hobbies una verdadera carrera. Estamos en una era donde las posibilidades son infinitas y ya no tienes que ser infeliz en tu trabajo para ganar dinero.  
  • Es mejor que tengas todo claro y ordenado antes de casarte.
Sí y no. Es importante tener claridad sobre tu pareja y que los dos hablen muy abiertamente sobre las cosas que quieren y que no quieren en el futuro. Sin embargo, creo que uno nunca tiene TODO claro. Hay muchas cosas que se pueden construir en pareja y que son parte del desarrollo natural de las personas. En mi caso, las cosas eran súper diferentes cuando era soltera en cuanto a mi percepción sobre mi carrera. Pensaba casarme a los 30 y trabajar en una multinacional. Finalmente me casé a los 24, trabajé como loca (en el presente también), tengo mi propia agencia de mercadeo (The Box Marketing – www.theboxmarketing.com) y ahora estoy trabajando en mi pasión que es esta maravillosa industria de la moda. Y para cada una de estas cosas, he tenido un esposo paciente que me ha apoyando en mi desarrollo personal.
  • Debes escoger tu prioridad: familia o carrera.
Está bien si lo haces pero no por obligación. Hay mujeres que querían ser como Mafalda y otras como Susanita. Hay unas que empezaron por un lado y terminaron en otro. No hay fórmulas ni hay bien o mal. Si tú quieres quedarte en tu casa y dedicarte a tu familia, perfecto. Ninguno de los escenarios es más o menos meritorio. Entonces, mis queridos lectores, NO CRITIQUEN. Muchas veces me ven trabajando como loca y me preguntan si no me da pesar mi esposo. Creo que me daría más pesar verlo casado con alguien que es infeliz. Me hace feliz trabajar en tantas cosas diferentes, sacar proyectos adelante, ayudar a que otros saquen sus proyectos adelante y hacer cosas creativas. Es parte de quien soy. Probablemente las cosas deberán tener otro ritmo cuando tenga babies. Ese día les cuento.  paradigmas en la vida de la mujer
  • Debes ser perfecta (o muy buena) en el "rol de mujer"
Y exactamente, ¿Cuál es el rol de mujer? El rol de mujer o de hombre es el que cada uno quiera. Hay cosas fundamentales que podemos aportar a la relación pero no debe haber un “yo pertenezco a la cocina y tú a la oficina”. Si eso pasa en un hogar es porque deciden que pase. Entonces, mis queridos, si ya no hago galletas hogareñas o tengo 100 recetas originales de cocina colombiana, ¿soy menos mujer? Hasta donde sé, no. Y como mujeres tenemos que dejar de criticar a las mujeres que deciden hacer algo con sus vidas diferente a lo que nosotras decidimos.   Mi invitación final es a que, como mujeres fuertes e inteligentes, sigamos apoyando a otras mujeres como nosotras. Tenemos que dejar de auto discriminarnos, de tratarnos como si fuéramos menos que los hombres y dejar de ridiculizarnos. El cambio no lo harán ellos, el cambio empieza por nosotras. Love, Anna.  

¿Que otros paradigmas conocen? Cuéntenme un poco más en los comentarios.

Y si quieren conocer más sobre las diseñadoras, blogguers y empresarias mujeres de las que hablo, las podrán ver en fotos en mi Instagram  abc
Opinion

About Me

ABOUT ME


about me Anna PenafortMarried to an awesome man, mother of two beautiful dogs, business woman and fashion lover.

I’m a professional in Marketing and International business and have an MBA focused on Strategic Management. I have studied Leadership in South Carolina, Styling and Luxury Accessories Design in Milan and Customer Service in Chile.


This is not a blog where I think I have the last Word but a space for me to share what I have learnt and hear from your experience.

I´m just under construction and hope I will be forever.abc
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